¿Ciencias de la Actividad Física y el Deporte?

Artículo de opinión de Doña. Irene Rodríguez Gómez, Presidenta del COLEF CLM EFD 54569 publicado en DiarioSanitario

Las Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en el ámbito de la salud engloban todas aquellas acciones de diseño, desarrollo, prescripción, dirección y evaluación de los diferentes procesos de entrenamiento, competición y enseñanza que supongan una mejora de la salud y la calidad de vida en todo tipo de personas y grupos, especialmente aquellas con factores de riesgo y/o patologías y poblaciones especiales, entre las que se incluyen niños y adolescentes, personas con patologías crónicas, personas mayores, mujeres en periodo de gestación o postparto, personas con discapacidad física o psíquica, y otros colectivos en riesgo de exclusión social.


Prevención y tratamiento


Así, los educadores físico deportivos (EFD) son una más de las ramas que articulan el equipo multidisciplinar especializado en la salud y que sin duda juegan un papel fundamental en la prevención y el tratamiento de patologías y/o comorbilidades.

Estos beneficios están ampliamente demostrados por la ciencia, pilar básico e imprescindible cuando se habla del ámbito de la salud, la cual muestra que la mejora de la condición física mejora la salud y reduce el riesgo de una importante lista de enfermedades crónicas como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, osteoporosis, obesidad, depresión, distintos tipos de cáncer y fragilidad entre muchos otros (1).

Igualmente, la reducción de estas enfermedades conllevaría la disminución de los costes médicos directos e indirectos tanto a medio como a largo plazo. Además, las personas tendrían una mejor calidad de vida, lo que incrementaría su energía y vitalidad. De hecho, el ejercicio es considerado como la gran “polipíldora” superando incluso los beneficios que los medicamentos comunes al combinar efectos preventivos y multisistémicos con pequeñas consecuencias adversas y coste bajo (2).

“Exercise is medicine”


Por todo esto existe ya un movimiento bajo el lema “exercise is medicine” alrededor de todo el mundo que busca transmitir la importancia del ejercicio para todas las poblaciones. Así, los EFD también tienen un papel muy relevante en la concienciación, ya que, a pesar de este conocimiento, una gran proporción de la población mundial permanece físicamente inactiva. El sedentarismo y la inactividad física son hoy en día una de las principales pandemias a las que nos enfrentamos y que mayores perjuicios producen sobre la salud y dependencia de la población.

En concreto, la inactividad física ocupa el cuarto lugar entre los principales factores de riesgo de mortalidad en adultos a escala mundial y se estima que provoca el 6% de las muertes (3); considerándose como el mayor problema de salud pública del siglo XXI (4). Resulta imprescindible hacer consciente a la población de los beneficios del ejercicio físico y otorgarles de herramientas para su adecuada ejecución.

Programas dirigidos


Se ha demostrado que aún siendo beneficioso cualquier tipo de incremento de actividad física, este podría no ser suficiente para prevenir y/o tratar ciertas patologías. La eficacia y seguridad de los programas de entrenamiento reside en el correcto diseño, aplicación, manejo de los contenidos, e implementación y supervisión de los mismos, donde es fundamental la figura del EFD como profesional del ejercicio.

Aunque el mejor ejercicio es el que se hace, los programas dirigidos por EFD obtienen mayores beneficios que los no supervisados (5-6), y cuentan con mayores tasas de adherencia, un factor fundamental para la consecución de resultados (7). Es por ello por lo que como profesionales de la salud tenemos una labor vital para/con la sociedad, sabiendo que cuando estos programas de entrenamiento se apoyan en el trabajo interdisciplinar con otras figuras del sistema sanitario su implantación es garantía de éxito.


Referencias bibliográficas

1. Pedersen, BK, & Saltin, B. (2015). Exercise as medicine–evidence for prescribing exercise as therapy in 26 different chronic diseases. Scandinavian journal of medicine & science in sports, 25, 1-72.

2. Fiuza-Luces, C, Garatachea, N, Berger, NA, & Lucia, A. (2013). Exercise is the real polypill. Physiology.

3. World Health Organization. Global Recommendations on Physical Activity for Health. WHO Press, editor. Geneva: World Health Organization. 2010.

4. Blair, SN. (2009). Physical inactivity: the biggest public health problem of the 21st century. British journal of sports medicine, 43(1), 1-2.

6. Lacroix, A, Hortobagyi, T, Beurskens, R, & Granacher, U. (2017). Effects of supervised vs. unsupervised training programs on balance and muscle strength in older adults: a systematic review and meta-analysis. Sports medicine, 47(11), 2341-2361. 6. Gajanand, T, Keating, SE, Brown, WJ, Hordern, MD, Fassett, RG, & Coombes, JS. (2020). Comparing the efficacy of supervised and unsupervised exercise training on glycaemic control in type 2 diabetes: a systematic review. Current diabetes reviews, 16(6), 570-579.

7. Martín-Borràs, C, Giné-Garriga, M, Puig-Ribera, A, Martín, C, Solà, M, & Cuesta-Vargas, AI. (2018). A new model of exercise referral scheme in primary care: is the effect on adherence to physical activity sustainable in the long term? A 15-month randomised controlled trial. BMJ open, 8(3), e017211.

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